Sachima o Sak-ke-mah

  • 1 taza de harina leudante (o 1 taza de harina común con 2 cdtas. de polvo de hornear)
  • 2 huevos
  • 225 gr de azúcar blanco
  • 175 gr de miel
  • 1 taza de agua (aprox.)
  • aceite para freir cant. necesaria

Poner la harina en un bol, hacer un hueco en el medio y agregar los huevos enteros.

Deshacer los huevos e integrar con la harina ayudándose con una cuchara o tenedor para no ensuciarse las manos tan rápido 😉

Integrar bien y poner en la mesada para amasar y formar un bollo.

Cuando la masa está bien tierna y lisa -no hay que amasarla tanto como para pizza o pastas, solo hasta que quede bien integrada- dividirla en partes con un cuchillo para estirarla.

Estirar un par de veces con la máquina de pastas o con el palo de amasar hasta que quede una tira de unos 2mm de espesor.

Arrollar las tiras de masa a lo largo y cortar tiras de medio centímetro.

Espolvorear los fideos con un poco de harina para que no se pegoteen.

Freir en ABUNDANTE aceite caliente hasta que queden apenitas dorados. Cuidado, que aunque parezca que están demasiado "claritos" como el aceite permanece caliente se siguen dorando aún cuando los sacamos de la sartén.

Poner a escurrir y enfriar bien desparramados en una fuente cubierta de papel de cocina.

Hacer un almíbar bastante espesito con el azúcar y el agua. Cuando alcance el punto, agregarle la miel sin revolver y moviendo la ollita para mezclar las dos cosas. Se le puede agregar una cucharada de extracto de malta para aromatizar en este punto.

Quitar la olla del almíbar del fuego y sumergir rapidamente los fideos fritos que deben estar fríos. Cuidado que, tanto si los fideos están calientes como si se dejan demasiado tiempo en el almíbar, pueden no quedar crocantes.

Acomodar bien apretaditos en una fuente (para que sea más fácil de desmoldar puede forrarse con papel manteca). Cuando se entibien, agregar el resto del almíbar FRÍO. Dejar así unas horas hasta que toda la fuente se enfríe.

Cortar el bloque de Sachima en cubos, con un cuchillo bien afilado, y envolver cada cubo en papel celofán. Así preparados duran varias semanas sin echarse a perder.