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Salsa Teriyaki

  • 1 taza de miel (aprox. 200 grs)
  • 1 taza de vino blanco dulce (tipo torrontés)
  • 1 taza de salsa de soja
  • 1 y 1/2 cda de jengibre fresco rallado fino
  • 1 diente de ajo pelado y cortado a la mitad
  • un chorro de vinagre blanco
Poner en una sartén todos los ingredientes menos el vinagre y llevar al fuego. Revolver con una cuchara de madera un poco antes de que se caliente para integrar los líquidos con la miel.
Cuando rompa el hervor, agitar un poco la sartén para remover y echar un chorro de vinagre. No revolver a partir de que se caliente para evitar que se cristalice la miel o se formen cristales de azúcar y se ponga turbia la salsa.
Llevar a fuego muy bajo (preferentemente con difusor) hasta que se reduzca a un tercio y espese. Demora bastante. De vez en cuando, agitar un poco la sarten para que se empareje pero NO REVOLVER.
Cuando se haya reducido, dejar enfriar y luego colar de a poco para sacarle el jengibre y el ajo. Apretar bien la pasta en el colador con el revés de una cuchara para que se escurra bien toda la salsa. Descartar los sólidos.
Guardar en un frasco limpiado con alcohol dentro de la heladera. Es ideal para acompañar el famoso pollo teriyaki o brochettes de cerdo o las clásicas empanaditas chinas. Esta "versión" de salsa teriyaki es más parecida a la salsa agridulce que usan en Corea y China que a la japonesa.